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Parece que fue ayer

Parece que fue ayer…pero ya hacen varios años que empezamos este viaje, este sueño compartido, esto que parecía no llegar nunca y que ahora empieza a terminarse.

Hoy hemos dado el paso definitivo, hoy sabemos que el camino termina pronto y se abren nuevas ventanas, puertas, sendas inexploradas por los pies humanos, rincones y castillos, planetas, playas, gofres.
Y acepto, con melancolía e infinita alegría (porque la tristeza está pero es finita), el destino que nos toca vivir. De hecho, no sólo lo acepto, sino que de tu mano, lo elijo (y de la tuya, que sé que me lees, y de tu pata, que aunque no me lees, te llega).

Nadie dijo que fuera fácil, casi nada en nuestra preciosa historia lo ha sido, y este paso no podía ser diferente. Es largo y profundo, nos está marcando por fuera y por dentro, como cada paso que hemos dado juntas, en este trayecto que compartimos desde hace casi 20 años. Y que sin ti no habría sido posible, ni igual, ni mejor. Y es que sin ti, no habría sido.

Estás presente en cada cosa que amo, en cada pequeña celebración y en cada una de las más grandes. Y vas a seguir estando. La distancia no la hacen los kilómetros: mi hogar siempre estará donde esté mi corazón, y tú sabes que hay un trozo muy importante que está siempre latiendo en ti, resonando en tus pecas, escondido en tus hoyuelos.

Parece que fue ayer pero es hoy cuando se ha hecho real, es hoy cuando irreversiblemente tengo que mirar de frente las paredes recién pintadas y la tarima recién puesta y saber que no habrá más inviernos aquí. Pero miro cada esquina y cada muñeco y lo que sé con aún más certeza es que han sido los inviernos más bonitos que he vivido hasta hoy.

Parecerá que fue ayer cuando mañana cerremos la puerta y nuestros caminos se separen, siempre juntos, hacia lugares donde fabricaremos nuevos recuerdos perfectos, donde tendremos nuevos ataques de risa, donde nos llamaremos llorando por cosas importantes y no tanto, donde engordaremos y nos quejaremos, donde adelgazaremos y nos quejaremos, donde construiremos un hogar, donde trazaremos un nuevo mapa, donde las carreteras siempre nos llevarán a Macondo, a Scranton, a Tarbean, Imre, Hawaii, Benicassim, Disneyland, al Paradiso Perduto o a Rydell.

Parece que será mañana y aún quedan dos meses de hacer maletas y vender muebles, de reirnos y de Juego de Tronos, y Alicia Florrick, de pollo marinado y de los chicos, y de horas del té, y de “¿me dejas el vestido de flores?”. Pero dos meses es ya mañana si lo piensas friamente, y espero que sean los mejores títulos de crédito del mundo.bat_tami_ilus